capitulo 2

Capítulo 2: El Espejismo de la Salvación

Los días avanzaban y la tensión crecía. Una tarde, tras terminar las labores del día, la hermana Caridad llamó a las tres muchachas. Su rostro reflejaba una profunda preocupación. Con voz suave pero realista, les recordó que al cumplir los 18 años, las leyes del orfanato eran implacables: se les cortaría toda ayuda y cooperación. Los cursos técnicos que habían realizado desde temprano tendrían que ser su único escudo para sobrevivir en la nueva vida que les esperaba afuera.

—He estado rezando por ustedes —les dijo la hermana Caridad, intentando sonreír—. Y creo que Dios nos ha escuchado. Encontré a una mujer que ayuda en la iglesia; se llama Rebecca. Es una buena cristiana, tendrá unos treinta y largos o cuarenta años. Ella está muy interesada en ayudarlas y les puede rentar una habitación por unos meses.

El lugar, no obstante, no era ningún paraíso. Quedaba en el barrio "Don Berna", una zona extremadamente peligrosa, vecina del orfanato y colindante con la famosa calle del Cartucho, el epicentro del horror y el narcotráfico en la Bogotá del año 2000. Pero no había otra opción. Lo que la hermana Caridad ni las muchachas sabían, era que tras esa fachada de mujer piadosa y caritativa, Rebecca escondía unas intenciones oscuras y tenebrosas para el destino de las tres.

Mientras tanto, la obsesión de Berna seguía marchando. El líder de "Los Kraken" comenzó a mover sus fichas y habló con sus informantes dentro del orfanato —aquellas jóvenes a las que controlaba con vicios— para averiguar cuándo estarían las tres amigas solas y vulnerables.

—El sábado —le sopló una de las muchachas—. Hay una venta benéfica en la plaza de la iglesia del 20 de Julio. Ellas van a estar ahí desde la mañana ayudando a la hermana Caridad.

Berna sonrió de medio lado. Era la oportunidad perfecta. Reunió a sus amigos y preparó el plan para interceptarlas.

El sábado llegó. La plaza del 20 de Julio estaba llena de feligreses y ruido. Ana, Ary y Andrea acomodaban la mercancía en el puesto cuando, de repente, la luz del sol fue bloqueada por un grupo de hombres. Era Berna y su banda. Con una sonrisa cínica, el jefe de los Kraken se paró frente al puesto.

—Vaya, vaya... Pero si son las muchachas de la trece —dijo Berna, mirándolas de arriba abajo—. Somos sus admiradores. Queremos saber si quieren conocernos y pasar un buen rato.

El ambiente se congeló. Ana y Ary se tensaron, pero Andrea, dando un paso al frente como la líder natural del grupo, lo miró directo a los ojos, sin un rastro de miedo.

—Déjenme en paz —sentenció Andrea, con la voz firme que caracterizaba su fuerte temperamento—. Yo a usted lo tengo bien visto cerca del orfanato y sé perfectamente quién es. Nosotros no somos ningunas tontas. Así que se van largando, porque si quieren problemas, nosotras les vamos a responder de una manera muy fuerte.

Berna ensanchó su sonrisa. La resistencia de Andrea, lejos de ahuyentarlo, solo le demostró que el juego del gato y el ratón acababa de comenzar.

Kommentare

Beliebte Posts aus diesem Blog

Preludio del capitulo 3 y 4, Gran Capitulo